El gigante surcoreano sigue trabajando para dar carpetazo cuanto antes al fiasco del Galaxy Note 7, un terminal que lo tenía todo para convertirse en el mejor phablet del mercado y que finalmente acabó siendo retirado por las explosiones que se produjeron en las baterías de algunas unidades.
Ya sabemos que el fallo en las baterías que producía las explosiones se habría debido a un problema de diseño, algo que os contamos en esta noticia, y también habíamos visto que en países como Australia y Nueva Zelanda se había tomado la decisión de desconectar los Galaxy Note 7 de las redes móviles.
Sin embargo lo que nos ha cogido un poco por sorpresa ha sido el movimiento que la firma surcoreana tiene pensado llevar a cabo en Estados Unidos, ya que a partir del 15 de diciembre lanzarán una actualización que impedirá que el Galaxy Note 7 pueda recargar su batería.
Esto quiere decir que una vez instalada esa actualización el terminal dejará de cargar, y por tanto una vez que se agote la carga actual de batería quedará totalmente inutilizado.
Con este movimiento Samsung espera que los usuarios rezagados se decidan a devolver las unidades de Galaxy Note 7 que todavía están pendientes y que en total se estiman en unas 285.000 unidades.
Más información: GSMArena.




