La idea de un ordenador capaz de aprender como un organismo vivo todavía parecía teórica hace unos años. Sin embargo, lo que alguna vez fue una cuestión de imaginación ahora es una realidad accesible.

Se acaba de comercializar uno basado en plantas cultivadas en laboratorio. Esta progresión realmente redefine los límites entre biología y tecnología.
. En lugar de los habituales componentes electrónicos, integra estructuras creadas a partir de células madre programadas para reproducir el funcionamiento de la corteza humana. Por tanto, no se trata de fragmentos extraídos de un ser humano, sino. El dispositivo se vende, pero también puede venderse a través de una plataforma online específica.
La innovación clave reside en la integración de estas neuronas en un chip de silicio equipado con microelectrodos. Estos garantizan un diálogo bidireccional. Envían impulsos eléctricos a las neuronas y registran sus reacciones. Gracias a este puente entre lo vivo y lo digital, y a modificar su comportamiento en función de los estímulos, de forma similar a lo que ocurre durante el aprendizaje biológico.
Para una mejor comprensión
Cabe señalar que, a diferencia de las máquinas tradicionales basadas en lógica binaria, una neurona no está restringida a dos estados. Es capaz de adoptar una amplia gama de respuestas, lo que le otorga la capacidad de almacenar y gestionar más información que un transistor. Esta flexibilidad allana el camino para que los sistemas de TI puedan adaptarse y evolucionar. Esta es también una propiedad compartida con modelos de inteligencia artificial inspirados en el cerebro humano, pero aquí llevados a cabo en materia viva.
Leer > IBM promete una computadora cuántica de consumo, 20.000 veces más rápida
Los experimentos se multiplican
El trabajo de Cortical Labs se enmarca en una línea de investigación iniciada hace varios años. Su equipo ya había sido noticia en 2022, cuando entrenaron con éxito neuronas para jugar al Pong, demostrando su capacidad de aprender en tiempo real.
Otros laboratorios han explorado vías similares. Se han llevado a cabo experimentos de reconocimiento de voz y los investigadores chinos han conseguido incluso integrar organoides en robots. con primeros prototipos basados en biomoléculas.
Lea también > Robots y coches autónomos pronto estarán equipados con visión casi humana
Pero la comercialización de CL1 es una novedad. para convertirse en un producto real. Este desarrollo promete considerables aplicaciones, al tiempo que plantea cuestiones esenciales. ¿Podrían estos minicerebros desarrollar una forma rudimentaria de conciencia? ¿Tendremos algún día que considerar los derechos de estas entidades biológicas? ¿Y qué sucede con la propiedad intelectual cuando uno de los componentes clave está vivo y es capaz de aprender?
Son tantas las preguntas que la ciencia tendrá que responder a medida que comienza una nueva era en la que los límites entre la máquina y el organismo se vuelven más borrosos que nunca.