En 2026, la cuántica avanza silenciosa pero metódicamente.
- En cuántica, la cantidad de qubits ya no lo es todo
- Los usos concretos están empezando a ser más claros

La tecnología cuántica se ha presentado durante mucho tiempo como la próxima revolución en la informática. Sin embargo, a pesar de la multiplicación de los anuncios, el objetivo final sigue estando fuera de alcance. Aún no se espera que la ventaja cuántica, es decir, la capacidad de un ordenador cuántico de superar de forma sostenible a los superordenadores clásicos en una tarea útil, se alcance en 2026, sobre todo en el tipo de qubit que prevalecerá a largo plazo.
Para los especialistas, el próximo año es lo más importante. Los sistemas cuánticos ya no se limitan a los laboratorios de investigación. Se convierten en plataformas tecnológicas que los fabricantes buscan hacer más confiables, optimizar y estandarizar.
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En cuántica, la cantidad de qubits ya no lo es todo
La carrera por el número de qubits continúa, ya sea en tecnologías superconductoras, iones atrapados, átomos neutros o soluciones fotónicas. Pero ya no basta con mostrar números. A partir de ahora, el rendimiento se evalúa con criterios mucho más exigentes: estabilidad de los qubits, reducción de errores, calidad de las interconexiones y capacidad de mantener la coherencia en el tiempo.
Por lo tanto, el principal desafío ya no es sólo aumentar la cantidad de qubits físicos, sino también aumentar la cantidad de qubits físicos que sean capaces de corregir errores y garantizar un funcionamiento fiable.
En 2026, se espera que muchos actores den pasos importantes hacia arquitecturas tolerantes a fallos. Sin embargo, no se esperan estas máquinas verdaderamente operativas antes de finales de la década.
Los usos concretos están empezando a ser más claros
Gracias a la hibridación entre procesadores cuánticos y superordenadores clásicos, algunas aplicaciones ya están encontrando interés práctico. Campos como la química, la ciencia de los materiales, la biomedicina y la optimización energética se están beneficiando gradualmente de estas nuevas capacidades informáticas.
Sin embargo, la criptografía sigue siendo el tema más delicado. En última instancia, la computación cuántica podría desafiar los sistemas de cifrado actuales. Pero de nuevo. Por otro lado, los Estados y las grandes instituciones continúan invirtiendo en criptografía poscuántica para anticiparse a futuras amenazas, en particular ataques que consisten en almacenar datos cifrados hoy para descifrarlos más tarde.