Una ilusión cósmica ha engañado a los astrónomos
El cielo parece plano desde la Tierra. Incluso los telescopios más grandes no muestran si un objeto determinado está cerca y débil o muy lejos y brillante, porque ambos casos pueden parecer idénticos. Este es un gran problema a la hora de buscar las galaxias más distantes y, por tanto, más antiguas del universo.
La luz procedente de objetos muy lejanos nos llega muy estirada por la expansión del universo. Este fenómeno se llama corrimiento al rojo y hace que la luz visible de las galaxias más distantes se convierta en infrarroja. El telescopio Webb fue diseñado para observaciones infrarrojas.gracias al cual puede buscar objetos de las primeras eras del universo.
Para estimar rápidamente la distancia a un objeto, los astrónomos utilizan el llamado método de desintegración. Se trata de comprobar en qué filtros, es decir, rangos de longitud de onda, un determinado objeto es visible y en cuáles desaparece. Cuanto más lejos esté el objeto, más largas serán las longitudes de onda que provocarán este desvanecimiento. El método es rápido, pero no muy preciso, por lo que puede resultar poco fiable.
Equipo liderado por Maruse Bradac, especialista en cosmología observacional de la Universidad de Ljubljanautilizó Webb para observar el grupo Bullet (Cúmulo de galaxias 1E0657-558)un cúmulo de galaxias relativamente cerca de nosotros. Los investigadores buscaron en el fondo de la imagen de galaxias distantes y encontraron dos objetos, llamados Bullet BD1 y Bullet BD2, utilizando el método de desvanecimiento. Todo indicaba que se trataba de galaxias muy jóvenes y extremadamente distantes.
Los científicos decidieron comprobarlo e hicieron observaciones espectroscópicas más detalladas, es decir, dividieron la luz de los objetos en colores individuales. Resultó que no se trataba de galaxias en absoluto, sino de enanas marrones que se encuentran en nuestra propia galaxia.
Una enana marrón es un objeto intermedio entre un planeta grande y una estrella pequeña. Es demasiado pequeño para que se produzca una reacción termonuclear en su interior, por lo que sólo se enfría con el tiempo. Bullet BD1 y Bullet BD2 tienen temperaturas de aproximadamente 125 y 27 grados centígradoslo que las convierte en una de las enanas marrones más frías conocidas. Su descubrimiento ayudará a comprender cómo se crean realmente estos objetos.
Entonces el error resultó valioso. Demostró que incluso el telescopio más moderno puede dejarse engañar por su distancia aparente, pero gracias a él, los científicos encontraron dos objetos extremadamente raros a la vuelta de la esquina de nuestro vecindario cósmico.