Invertir implica riesgo. Esta vez, sin embargo, no hubo ningún riesgo y sí una certeza real: toda la operación fue un fraude inteligente que se aprovechó de la ingenuidad de una persona mayor. No había ninguna posibilidad de obtener ganancias y la pérdida de propiedad era más que segura.
Una residente de 80 años del municipio de Niemce decidió multiplicar el dinero ahorrado. En Internet encontró una propuesta para invertir en sociedades anónimas de un gigante polaco. Y a Orlen le va cada vez mejor. Después de establecer contacto, se atendió cuidadosamente al posible inversor. Tanto es así que invirtió la enorme cantidad de 250.000 PLN en acciones. Sólo después de mucho tiempo la mujer se dio cuenta de que el contacto con el estafador había terminado.
La mujer denunció el fraude a la policía local. Y aunque se ha iniciado una investigación, hay que tener en cuenta que detectar al autor puede no ser fácil o incluso posible. Los estafadores son muy cuidadosos en tales situaciones y abren cuentas en terceros, a menudo en tiempos de falta de vivienda y alcoholismo. Esperemos, sin embargo, que se encuentre al autor y se recupere el dinero extorsionado.