Este mecanismo implica dos copias del identificador: una en el propio dispositivo y otra en los servidores de Microsoft. La identificación funciona en todo el mundo y no se puede engañar mediante una VPN. Como lo describió un empleado de Microsoft, es:
Un identificador persistente a nivel de dispositivo diseñado para identificar de forma única la instalación del sistema operativo Windows en un dispositivo, ya sea físico (por ejemplo, un teléfono móvil o una computadora portátil) o una máquina virtual, en servicios y escenarios específicos de Microsoft.
Este mecanismo salió a la luz durante el arresto de Peter Stokes, de 19 años, un ciberdelincuente que, en cooperación con el grupo Scattered Spider, extorsionó a 8 millones de dólares en rescate. Fue detenido por el FBI en el aeropuerto de Helsinki, desde donde quería volar a Japón. Bueno, fue rastreado e identificado gracias al identificador GDID en su computadora portátil con Windows.
Esto significa que, en teoría, cualquier persona que posea una computadora con Windows podría ser rastreada constantemente por Microsoft siempre que el dispositivo esté conectado a Internet. El anonimato es una ilusión en este caso. Y aunque esto se utilizó para atrapar al criminal, Microsoft sabe perfectamente dónde vives y tiene acceso a tus patrones de comportamiento, y ninguna VPN puede protegerte contra esto.