Los agentes de policía de Radom, durante un control de velocidad rutinario en las calles de la ciudad, se interesaron por un vehículo BMW. El motociclista circulaba a una velocidad de 103 kilómetros por hora en un lugar donde el límite de velocidad estaba fijado en 50 kilómetros. El conductor imprudente resultó ser un joven de 17 años que ese mismo día recibió su ansiado permiso de conducir. Después de que lo detuvieran para inspeccionarlo, resultó que tenía su permiso de conducir desde hacía varias horas. Curiosamente, no viajaba solo: en el asiento del pasajero estaba un conductor experimentado con mucha experiencia.
Al final resultó que, unas horas antes había aprobado su examen de conducir. En el asiento del pasajero iba un hombre de 38 años que tenía permiso de conducir desde hacía más de una docena de años.
La policía no tuvo otra opción. Le suspendieron el permiso de conducir por un periodo de tres meses. Además, multaron al joven de 17 años con 1.500 PLN y 13 puntos de penalización. Dichas multas incluyen la violación de las normas de velocidad en zonas urbanizadas donde el límite de velocidad es de 50 kilómetros por hora.